martes, 6 de mayo de 2014

La crisis mundial de la trata de personas

 El pasado 14 de abril de este año el comando islámico-extremista Boko Haram en Nigeria secuestró a cerca de 300 niñas con la finalidad de venderlas y explotarlas sexualmente, sin embargo la noticia dio vuelta al mundo hace apenas un par de días debido a la presión internacional provocada por los testimonios de las casi 50 víctimas que han logrado escapar. 

La trata de personas como expresión del mercado negro mundial, es una problemática trasnacional que representa el tercer delito más redituable para el crimen organizado -con ingresos de 32 mil millones de dólares anuales según cifras de Naciones Unidas-; incluso la revista Forbes ha documentado que Al-Qaeda, la ha utilizado como método de financiamiento. A pesar de los esfuerzos por combatirla, y del aumento en su exposición en los medios masivos, la trata continúa en gran parte debido a sociedades en donde mujeres e infantes son discriminados y convertidos en grupos vulnerables al delito.

En México estamos ajenos a estas noticias. Tan solo en 2014 se hicieron públicas las redes de trata controladas por Alejandra Gil y su familia, los engaños del líder del PRIDF Cuauhtémoc Gutiérrez para forzar a la explotación sexual a mujeres, la oferta de menores en el puerto de Lázaro Cárdenas y las redes de tratantes en Morelia, así como las casas de trata en el residencial las Américas en Cancún donde se explotaba a decenas de jovencitas engañadas con promesas de modelaje. La opacidad en la materia ha sido una constante, quizás solo el DF ha puesto el dedo en la llaga, en un tema por demás controvertido. 

A pesar de las campañas y organizaciones para combatir este problema, las acciones son insuficientes para crear consciencia. De los 29.8 millones de víctimas de trata a nivel mundial, el 55.7 por ciento corresponde a hispanos, siendo el sector más alto en el mundo, incluso muy por encima de las víctimas asiáticas que apenas representan el 14.8 por ciento, según un estudio internacional de la ONG Polaris Project.

Lo más revelador han sido los testimonios. Principalmente mujeres (hasta en más de un 86 por ciento) son engañadas y torturadas, para conducirlas a la explotación en donde según la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) se calcula que el 77 por ciento de las veces son destinadas a la modalidad sexual. Tan sólo en el caso mencionado al principio de las niñas estudiantes de Chibok (Nigeria); los relatos de quienes escaparon señalan la brutalidad de incluso más de 15 violaciones multitudinarias por día a una sola víctima. En México además de los extensos reportajes publicados por algunos medios que han dado voz a las víctimas, destacan las cruentas evidencias sobre turismo sexual que abundan en Internet, siendo esta modalidad una de las más complejas, pues a nivel internacional pocos son los países que cuentan con las tecnologías, regulación y recursos para combatir este delito en el ciberespacio. 

La Fiscal Especial para los Delitos de Violencia contra las Mujeres y Trata de Personas de la PGR, Nelly Montealegre Díaz, ha señalado que las redes sociales son actualmente el mecanismo preferido para reclutar víctimas, sobre todo a niños, niñas y adolescentes. La dimensión de este delito en la red es quizás incalculable, pues se ha documentado la impunidad con la que muchos portales de la Internet profunda (quizás el más conocido el de Silkroad) funcionan como inimaginables espacios de compra y venta de humanos, sin ninguna consecuencia.

La trata de personas, por si fuera poco es una problemática de difícil conceptualización, pues la línea que la diferencia con la prostitución, pornografía, o el entretenimiento sexual, es en extremo delgada, y muy susceptible a juicios de valor. Es una cuestión de oferta y demanda, pues mientras haya gente dispuesta a pagar por esclavitud, habrá quien oferte a las personas como productos. Es un tema de corrupción e impunidad, y como consecuencia de Estado de derecho, y de gobernanza; pues mientras siga existiendo será un reflejo de fallas en los gobiernos. Pero más en lo profundo, es un tema de la sociedad, pues mientras haya tolerancia hacia la discriminación, mientras se criminalice a las víctimas, mientras se vea a las mujeres e infantes como objetos de dominación, seremos nosotros quienes promovamos una cultura en dónde la esclavitud tenga lugar. Hacen falta políticas, y grandes acuerdos internacionales como el Protocolo de Palermo, que además se cumplan para terminar con este mal, pero también hace falta que no permitamos -sin importar ideologías, religiones, o leyes- que la trata sea un tema del siglo XXI, sino un tema de un vergonzoso pasado para la humanidad.

Claudia Sofía Corichi
Con información de El Sol de México
http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n3381818.htm

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