miércoles, 23 de abril de 2014

Testimonios de jovencitas enganchadas por sus supuestos novios, quienes después las prostituyeron

Camila, enganchada por el novio  "Me dijo que era de aquí de la Ciudad de México, pero ya cuando agarramos destino a Puebla que porque allá tenía familiares, él me dice que le ayudará a trabajar que porque estaba atorado con unas tarjetas y que lo iban a meter a la cárcel, yo le dije bueno está bien, traigo mis papeles en orden" (Imagen Informativa)

Elena desde Chiapas se va a Veracruz a buscar trabajo y termina siendo prostituida en un bar, a los 13 años. Nadie la enganchó, ni le mintió, simplemente tenía la necesidad de un trabajo y al no tener estudios ni experiencia, utilizó su cuerpo como herramienta de trabajo. Era menor de edad y ninguna autoridad se dio cuenta. (Conevyt)

Jazmín de 14 años. “Le entregaba entre 6 mil y 8 mil pesos diarios. Llegué a tener hasta 50 hombres distintos en un solo día. A trabajar con el pie fracturado (con tacones de 12 centímetros), porque un día me atropellaron y nunca me llevó al doctor por miedo a que se descubriera que me tenía prostituyendo a la fuerza". (El Universal)

Claudia de 19 años fue enamorada por un hombre por teléfono, manteniendo en secreto un supuesto noviazgo. Con pistola en mano, el “novio” la obligó a llamar por teléfono a su casa para que dijera a su familia que estaba bien. En dos años sólo tuvo sexo tres veces con quien le juró amor. Fueron más golpes que besos y siempre la mantuvo vigilada. (El Universal)

“Me habían robado mi libertad, me habían robado mis sueños, me engañaron que iba a trabajar como edecán. No tenía comunicación con mis familiares. Me sentía secuestrada y cada día me sentía muerta, sutilmente rodeada de personas que estaban acostumbradas a vivir en este mundo tan vil, tan inhumano” Una joven que decidió no publicar su nombre, ni su edad. (El Excelsior)


Rosa, quien también fue convencida por un novio, fue llevada a otro estado, el supuesto novio la amenazaba, la obligaba a prostituirse y la golpeaba si no le entregaba el dinero que obtenía de los clientes, mientras que la tía del novio la vigilaba, le decía cómo y cuánto debía pagar por el servicio y le reportaba a su sobrino todos sus movimientos. (Proceso)

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