miércoles, 18 de marzo de 2015

Esclavas del poder



La sofisticación de la industria sexual a nivel mundial ha creado un mercado que muy pronto superará al número de esclavos vendidos en la época de la esclavitud africana que se extendió desde el siglo XVI

La periodista Lydia Cacho escribió el libro “Esclavas del poder” luego de una investigación ardua que realizó durante años, alrededor del mundo para conocer las redes de trata de personas con fines de explotación sexual.

Interesantes textos de mujeres que lograron salir de las redes de prostitución en las cuales eran tan culpables los funcionarios públicos, así como la policía y empresarios adinerados. Historias de países como Turquía donde la trata de personas es legal e incluso, el mismo gobierno controla y opera casas de citas.

La pobreza, la falta de oportunidades económicas, una educación baja o nula y vivir en países donde la religión es tan extrema que mata mujeres, son las oportunidades que encuentran los tratantes para explotar con facilidad a las mujeres.

Aquí les dejo recopilaciones del libro para que se den una idea de lo que sucede en el mundo con la explotación sexual de mujeres.

“El poder de los tratantes se sostiene al eliminar toda posibilidad de que las víctimas potenciales tengan opciones de vida dignas y libres. La pobreza es no sólo es el campo fértil, sino el motor para la siembra de esclavas y esclavos en el mundo. La complicidad de los gobiernos es innegable” General retirado del ejército mexicano

“En Turquía, al igual que en la mayoría de los países musulmanes, la doble moral para la sexualidad favorece la prostitución y la infidelidad” Lydia Cacho.

Esta frase la dijo una mujer que vendía su cuerpo para mejorar su situación económica, hasta que se encontró con redes de tratantes que las golpeaban y se quedaban con todas las ganancias. “¿Qué tiene de malo vender mi cuerpo si es lo único que tengo para vender?”

“Los recursos son para la guerra, no para la paz”: Rimm Banna, activista y cantante, quien dijo esto al expresar que los gobiernos le apuestan altos presupuestos a crear y fomentar guerras.



“Cuanto más conservador y religioso es un país o un grupo social, más clara es su laxitud para explotar sexualmente a niñas, niños y mujeres de otras razas, creencias y países”: Lydia Cacho

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